¿Lacar las puertas o cambiarlas? Cuándo compensa cada opción

Lacar suele salir más a cuenta que cambiar y sin obra, pero no siempre es lo más sensato. Te contamos cuándo compensa cada opción y en qué casos te diremos que cambies.

Pasillo de piso con puertas de paso blancas con cuarterones y suelo de madera clara

Cuando alguien reforma un piso en Madrid y quiere quitarse de encima el marrón de las puertas, la primera duda siempre es la misma: lacarlas o poner unas nuevas. Nosotros lacamos puertas, así que podría parecer que la respuesta va a ser siempre "lacar". No es así. Hay casos en los que lacar es claramente lo mejor, otros en los que da igual, y unos cuantos en los que te diremos que no merece la pena gastar en lacar esa puerta.

Vamos por partes: primero la respuesta rápida, luego costes, calidad y plazos, y al final los casos en los que no recomendamos lacar.

Respuesta rápida: cuándo lacar y cuándo cambiar

Compensa lacar cuando las puertas son de madera maciza o de buen tablero, cierran bien, los marcos están sanos y lo que no te gusta es el color o el barniz. Es el caso de la inmensa mayoría de pisos de los 70, 80 y 90: puertas de sapelly, roble o pino barnizadas que siguen en perfecto estado por dentro aunque por fuera parezcan de otra época.

Compensa cambiar cuando las puertas están dañadas de verdad (hinchadas por humedad, rotas, con el tablero hundido), cuando quieres cambiar las medidas o el sistema de apertura, o cuando la reforma va a mover tabiques y de todas formas habrá que hacer premarcos nuevos.

Si te quedas en el medio, que es lo más normal, sigue leyendo. En nuestra página de lacado de puertas tienes el proceso completo, y aquí nos centramos en ayudarte a decidir.

Comparativa de coste total: puerta, marcos, instalación y obra

Empecemos por lo que más pesa. No te vamos a dar cifras aquí, porque cada puerta es un mundo y el precio real sale de verlas, pero sí podemos explicarte por qué lacar suele salir bastante más a cuenta que cambiar.

Cuando se lacan unas puertas, se paga sobre todo mano de obra de preparación y acabado: lijar, reparar, imprimar y lacar. No hay material de carpintería, no hay transporte de puertas nuevas y no hay que tirar nada. Cuando se cambian, en cambio, se paga la puerta nueva, sus herrajes, el montaje, la retirada y el reciclaje de las viejas y, muchas veces, trabajo de albañilería y pintura alrededor del hueco. Y eso con puertas económicas; si quieres maciza o lacada de fábrica de buena calidad, la diferencia crece.

Hay un coste que se suele olvidar: el de la obra que arrastra cambiar. Si los marcos nuevos no tienen exactamente la misma medida que los viejos, hay que repasar el yeso alrededor, tapar huecos y volver a pintar las paredes de ese tramo. Cuando se lacan las puertas, el marco se queda donde está y la pared no se toca. Si quieres saber qué hace subir o bajar el precio del lacado, lo tienes en cuánto cuesta lacar puertas en blanco.

Puerta antigua de madera maciza oscura con cuarterones en una pared azul
Una puerta maciza con cuarterones: pesa, cierra bien y es una base excelente para lacar

Calidad: puertas macizas antiguas frente a puertas nuevas económicas

Este es el argumento que más nos cuesta explicar por teléfono y el que más se entiende en cuanto el cliente coge una puerta con la mano. Muchas puertas de los pisos de los años 70 y 80 son macizas o de alma maciza, chapadas en sapelly o roble. Pesan mucho, no se comban, aíslan del ruido mejor de lo que parece y aguantan golpes durante décadas.

Una buena parte de las puertas nuevas de gama económica son de tablero de fibras con el interior alveolar, el famoso "cartón" en forma de panal, y un acabado de melamina o lacado fino de fábrica. Están bien para lo que cuestan, pero al lado de una maciza se nota en el peso, en el sonido al cerrar y en cómo aguantan un golpe del carrito de la compra.

Por eso, cuando las puertas son buenas, lacarlas suele dar un resultado mejor que cambiarlas por unas nuevas de precio similar. Te quedas con la madera de antes y el aspecto de ahora. Si tus puertas son de sapelly, que es lo más habitual en Madrid, hemos escrito una guía específica sobre cómo se lacan las puertas de sapelly en blanco.

Un truco para saber qué tienes: golpea con los nudillos en el centro de la hoja. Si suena sordo y la mano casi rebota, es maciza o de alma maciza. Si suena hueco, como una caja, es alveolar. Las dos se pueden lacar, pero con la alveolar hay que ser más prudente si está dañada.

Plazos y molestias en casa

Lacar las puertas de un piso normal en la propia vivienda suele llevar en torno a una semana, contando lijado, reparaciones, imprimación, lacado y los secados entre manos. Se puede vivir en casa durante el trabajo. Lo que sí hay que asumir es que algunos días habrá puertas abiertas o descolgadas y una zona protegida con plásticos donde se laca.

Nosotros trabajamos con pistola HVLP, que pulveriza la laca con mucho menos rebote que una pistola convencional, y con la casa protegida de suelo a techo en la zona de trabajo. Las lacas al agua, muy habituales hoy en interiores de vivienda, huelen bastante menos que los esmaltes sintéticos de toda la vida, aunque siempre conviene ventilar.

Cambiar puertas, en cambio, tiene dos tiempos. El de espera, mientras se fabrican o llegan las puertas, que en modelos a medida puede ser de varias semanas. Y el de instalación, que suele ser rápido si las medidas encajan y bastante más lento si hay que tocar los huecos. Después, casi siempre, toca un repaso de pintura alrededor de los marcos.

Pasillo de vivienda con varias puertas blancas abiertas y suelo de madera
Con las puertas y los marcos en blanco, un pasillo oscuro gana luz sin tocar un tabique

Casos en los que no recomendamos lacar

Aquí va la parte honesta. Hay situaciones en las que lacar es tirar el dinero, y preferimos decirlo antes de empezar.

La primera son las puertas huecas con el tablero roto, hundido o hinchado. Si una puerta alveolar tiene un agujero de un golpe o se ha deformado por la humedad, se puede masillar, pero el arreglo nunca queda igual que una puerta sana y la reparación cuesta casi lo que una puerta nueva sencilla. En baños con mucha condensación lo vemos a menudo: la parte baja de la puerta hinchada y el canto abierto.

La segunda es cuando quieres cambiar las medidas. Si vas a pasar a puertas más altas, a puertas correderas empotradas en el tabique o a abrir un hueco más ancho para una puerta doble, no hay laca que lo solucione.

La tercera, cuando los marcos están muy descuadrados o comidos. Si la puerta roza, no cierra o el marco tiene carcoma, lo primero es carpintería. Lacar una puerta que no cierra bien es dejarla bonita y que siga sin cerrar.

Y la cuarta, cuando el estilo que buscas no sale de la puerta que tienes. Una puerta de cuarterones lacada en blanco queda muy bien, pero sigue siendo de cuarterones. Si lo que quieres es una puerta completamente lisa, minimalista, con canto recto, puede que te compense cambiar. Hay soluciones intermedias, como forrar la puerta, pero no siempre salen a cuenta.

Pintor lacando a pistola una puerta blanca colocada sobre una zona protegida con plástico
Con pistola HVLP la laca se aplica fina y uniforme, sin las marcas del rodillo

Cómo queda: qué cambia de verdad

No vamos a poner aquí un "antes y después" de catálogo. Lo que sí te podemos contar es qué cambia en una casa cuando se lacan las puertas, porque lo vemos en cada obra.

Lo primero es la luz. Un pasillo con seis puertas de sapelly barnizado es un túnel marrón, sobre todo en los pisos interiores que dan a patio de luces. Con puertas y marcos en blanco satinado, ese mismo pasillo rebota la luz que entra por las habitaciones y parece más ancho. Lo segundo es la sensación de casa reformada: las puertas son de lo que más se ve y de lo que más fecha un piso. Y lo tercero, que mucha gente aprovecha, es el cambio de manillas. Unas manillas negras o de acero sobre una puerta blanca la cambian por completo por muy poco dinero.

Si quieres ver trabajos reales nuestros, los vamos publicando en la sección de trabajos.

Si estás pensando en hacerlo en tu casa

Si tienes dudas sobre tus puertas, lo mejor es que las veamos. En una visita te decimos si son macizas o huecas, cómo están los marcos y si compensa lacarlas o no, aunque la respuesta sea que no. Puedes pedirnos presupuesto y te lo damos por puerta, para que lo compares con lo que te pidan por cambiarlas.

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