Cuánto cuesta lacar puertas en blanco: de qué depende el precio por puerta, marcos y piso completo

Qué hace que lacar una puerta en blanco cueste más o menos, cómo se calcula un piso completo con marcos, armarios y rodapiés, y qué tiene que incluir un buen presupuesto.

Pasillo de una vivienda con paredes blancas y puertas de paso lacadas en blanco con cuarterones

Es de las preguntas que más nos hacen por teléfono, y casi siempre llega igual: "tengo seis puertas de sapelly, ¿cuánto me cobráis por dejarlas blancas?". La respuesta honesta es que depende de cuatro o cinco cosas que se ven en diez minutos, y que dar una cifra sin verlas es la forma más rápida de que el presupuesto final no se parezca al primero. Por eso aquí no vas a encontrar un precio por puerta, sino algo más útil: qué hace que el precio suba o baje, cómo se calcula un piso completo y qué tiene que venir escrito en un buen presupuesto para que puedas compararlo con otros.

Antes de entrar en materia, una aclaración: hablamos de lacado de verdad, es decir, lijar, reparar, dar una imprimación y aplicar la laca a pistola. Si lo que te han ofrecido es "pintar las puertas de blanco" con rodillo, el precio será más bajo, pero el resultado y la duración no tienen nada que ver. Si quieres ver cómo trabajamos nosotros, lo tienes contado en nuestra página de lacado de puertas en Madrid.

Por qué no se puede dar un precio cerrado sin ver las puertas

Dos pisos con el mismo número de puertas pueden salir con presupuestos muy distintos, y nos pasa mucho que el cliente se sorprende por ello. La razón es que en el lacado lo que se paga son horas de preparación, y esas horas dependen de cosas que no se ven en una conversación: si la puerta es lisa o de cuarterones, si el barniz es fino o una capa gruesa y brillante, si tiene golpes en los cantos o si los cristales están bien sujetos.

Una foto ayuda mucho, y de hecho es lo primero que pedimos cuando alguien nos escribe. Con unas fotos de las puertas, de cerca y de lejos, ya se puede dar una orientación seria. Pero el presupuesto definitivo, el que no tiene sorpresas, sale de ver las puertas en persona, tocar el barniz y abrir y cerrar cada hoja.

Qué influye en el precio

Cuando vamos a ver un trabajo de lacado no miramos solo cuántas puertas hay. Miramos cómo están, de qué son y qué acabado quiere el cliente. Esas tres cosas explican casi toda la diferencia entre un presupuesto y otro.

Puerta lisa, con cuarterones o con cristal

Una puerta lisa de una sola hoja es lo más rápido de lijar y de lacar: dos caras planas, los cantos y el marco. Una puerta de cuarterones, los paneles en relieve típicos de los pisos de los 80 y 90, puede llevar fácilmente el doble de tiempo de lijado, porque las molduras no se pueden pasar con la lijadora orbital y hay que hacerlo a mano. La pistola tiene que entrar además en todos los recovecos sin que la laca se acumule en las esquinas.

Las vidrieras son las que más tiempo llevan. Hay que enmascarar cada cristal, y si los junquillos están sueltos o el vidrio está sujeto con masilla vieja, toca repasarlo antes de lacar. Una puerta doble de salón con cristales, de las que hay en tantos pisos de los 70 y 80 de Madrid, es casi un trabajo en sí misma.

Estado: barniz, golpes y reparaciones

Aquí está la mayor diferencia, y es la que menos se ve en una foto. Una puerta con el barniz original muy brillante, como la mayoría de puertas de sapelly, necesita un lijado a fondo para que la imprimación agarre. Si además tiene golpes de carritos, arañazos de un perro o cantos astillados, hay que masillar, dejar secar y volver a lijar antes de imprimar. Cada reparación es tiempo, y cada secado también.

En el otro extremo están las puertas que ya se lacaron hace años y solo necesitan un repaso: se preparan mucho más rápido, porque la base ya es buena.

Profesional lijando con lijadora orbital una puerta de madera con molduras antes de lacarla
El lijado es la parte del trabajo que menos se ve y la que más influye en el precio

Acabado mate, satinado o brillo

El blanco satinado y el mate son los acabados más pedidos en puertas de vivienda, y entre ellos apenas hay diferencia de trabajo. El brillo es otra historia: cualquier mota de polvo o cualquier imperfección del fondo se ve a dos metros, así que la preparación tiene que ser más fina y a veces hace falta una mano más. Por eso un alto brillo siempre encarece el trabajo.

Si dudas entre acabados, tienes una guía más completa en lacado mate, satinado o brillo: cuál elegir. Si en lugar de blanco quieres un gris claro, un verde o cualquier color de carta, la diferencia suele ser pequeña: el trabajo es el mismo y lo que cambia es el producto.

Qué más entra en la obra

Las puertas casi nunca van solas. Los marcos y tapetas se lacan siempre con ellas, en su sitio. Los rodapiés se suelen presupuestar por metro lineal, y aunque no son la parte gorda del trabajo, si se lacan las puertas y los rodapiés se quedan con el barniz antiguo el contraste se nota muchísimo. Las hojas de armario empotrado se presupuestan aparte, y muchos clientes aprovechan para lacar también los radiadores, que con los años se ponen amarillos o se oxidan y desentonan al lado de una puerta recién lacada.

Todo eso cambia el total, pero también tiene una ventaja: hacerlo en la misma obra ahorra montajes de protección y desplazamientos, y asegura que el blanco sea el mismo en todo.

Pasillo de vivienda con puertas de paso blancas lisas y marcos lacados del mismo tono
Cuando todas las puertas, marcos y rodapiés van con la misma laca, el pasillo se lee como una sola pieza

Ejemplo: qué se cuenta en un piso de 3 habitaciones

Pongamos un caso muy típico en Madrid: un piso de unos 90 m² de los años 80, en barrios como Moratalaz, Alcorcón o el Barrio del Pilar, con todas las puertas de sapelly barnizadas.

En la visita contaríamos tres puertas de dormitorio, la del baño, la de la cocina o el aseo y la del salón, que muchas veces es doble y con cristal. Después, los armarios empotrados, que en estos pisos suelen ser dos o tres con dos hojas cada uno. Medimos los rodapiés de pasillo y habitaciones, miramos si hay radiadores que el cliente quiera lacar y revisamos el estado de cada pieza: dónde hay golpes, qué cantos están abiertos, si alguna puerta roza o no cierra. Con eso, y con el acabado elegido, sale un presupuesto por partidas.

Sobre los plazos, para que te hagas una idea: un piso así se suele lacar en casa en torno a una semana de trabajo, contando los secados entre manos, aunque depende mucho de cuánta reparación haya. Durante esos días se puede vivir en la vivienda, con alguna puerta abierta o descolgada en cada momento.

Lacar en casa o en taller: en qué cambia

Trabajamos de las dos formas, y elegimos una u otra según la puerta y el acabado. Lacar en la propia vivienda supone montar una zona de pintura protegida, con plásticos y papel, y trabajar con pistola HVLP para que la niebla de pintura sea mínima. Es lo más cómodo para el cliente, porque las puertas no salen de casa, y en satinado o mate da un acabado perfectamente uniforme.

Lacar en taller significa descolgar las hojas, llevarlas a una cabina, lacarlas allí y volver a colgarlas. Se gana un ambiente controlado, sin polvo, que viene muy bien para acabados en brillo o para piezas delicadas. A cambio, hay que sumar el transporte y pasar unos días con los huecos sin puerta. Los marcos, en cualquier caso, se lacan siempre en casa, porque están fijados al tabique.

Pintor con mono de protección lacando a pistola una puerta blanca en una estancia protegida
Lacar en casa exige proteger bien la zona de trabajo y ventilar entre manos

Qué debe incluir un buen presupuesto de lacado

Un presupuesto de lacado se puede comparar con otro solo si los dos dicen lo mismo. Cuando te lleguen varios, comprueba que cada uno detalla esto:

  • El número de puertas por tipo (lisas, de cuarterones, vidrieras, dobles) y si el precio incluye marcos y tapetas por las dos caras.
  • La preparación: lijado, reparación de golpes y cantos, y la imprimación que se va a usar (en maderas como el sapelly, aislante).
  • El tipo de laca, el acabado (mate, satinado o brillo), el color y el número de manos.
  • El sistema de aplicación (a pistola o a rodillo) y si se laca en casa o en taller.
  • Lo que va aparte: hojas de armario, rodapiés, radiadores, cambio de manillas o bisagras.
  • La protección de la vivienda, la limpieza final y quién desmonta y vuelve a montar los herrajes.
  • El plazo aproximado y la forma de pago.

Si un presupuesto es mucho más barato que los demás, casi siempre es porque falta alguno de estos puntos, y el que más se suele quedar fuera es la imprimación. Tenemos una guía general sobre esto en qué debe incluir un presupuesto de pintura.

Lacar frente a cambiar las puertas

La comparación que todo el mundo hace es con poner puertas nuevas, y aquí el lacado suele ganar por algo más que el dinero. Cambiar puertas es carpintería: desmontar las hojas y casi siempre los marcos, ajustar los nuevos al hueco, repasar el yeso alrededor y volver a pintar las paredes de ese tramo. Hay polvo, hay escombro y hay que esperar a que las puertas se fabriquen o lleguen. Las viejas, además, acaban en un contenedor.

Lacar no toca tabiques ni marcos. Se aprovecha la madera que ya tienes, y una puerta maciza de sapelly de los años 80 pesa, cierra bien y aguanta golpes mejor que muchas puertas nuevas de gama económica, que son de tablero hueco con un chapado fino. Lo explicamos con más detalle en ¿lacar las puertas o cambiarlas?, incluidos los casos en los que nosotros mismos recomendamos cambiar.

Si a la vez estás pensando en pintar las paredes, conviene hacerlo todo en la misma obra: primero se lacan puertas y marcos, y después se pintan paredes y techos, para que el corte entre el marco y la pared quede limpio. Es la combinación más habitual en los pisos que hacemos de pintura de interiores.

Si estás pensando en lacar las puertas de tu casa

La forma más rápida de saber cuánto te va a costar es que veamos las puertas. Puedes pedirnos presupuesto gratis y sin compromiso o mandarnos unas fotos por WhatsApp para una primera orientación, y después te pasamos el presupuesto desglosado por puertas, marcos, armarios y rodapiés, para que sepas exactamente qué estás pagando.

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Lacado de puertas en Madrid

Estrena puertas sin cambiarlas: lacado a pistola en blanco o color, mate, satinado o brillo, con marcos y rodapiés.

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