Lacar armarios empotrados: renovar el dormitorio sin obra
Un armario empotrado de sapelly o roble puede quedar como nuevo en blanco o en color sin tocar el hueco. Qué pasa con las correderas, los espejos y el interior, y cuánto cuesta.

En un dormitorio, el armario empotrado ocupa a menudo una pared entera. Si es de sapelly o de roble barnizado, como en tantos pisos de Madrid de los 70 a los 90, esa pared marca el aspecto de toda la habitación, por mucho que pintes las paredes o cambies la cama. Lacarlo en blanco o en un color claro es probablemente el cambio que más se nota en un dormitorio por el dinero que cuesta.
Aquí te cuento por qué suele compensar más lacar que cambiar, qué diferencias hay entre hojas abatibles y correderas, qué hacer con los espejos y las rejillas, y cómo dejarlo todo a juego con las puertas de paso. El servicio completo lo tienes en lacado de muebles y armarios en Madrid.
Por qué lacar el armario en lugar de cambiarlo
Un armario empotrado no es un mueble que se compra en una tienda. Las hojas, los marcos y los tapetas están hechos a la medida de ese hueco, y cambiarlos supone encargar puertas a medida, desmontar los marcos viejos y casi siempre repasar el yeso y la pintura alrededor. Es un trabajo de carpintería con su coste y sus plazos.
Lacarlo, en cambio, aprovecha todo lo que está bien: la estructura, las medidas, los herrajes que funcionan y, en muchos casos, unas hojas de madera maciza o de buen tablero que no tienen nada que envidiar a las nuevas. Lo que cambia es la superficie. Si las hojas cierran bien y no están dañadas, lacar es casi siempre la opción más económica y la que menos molestias da.
Hay casos en los que no lo recomendamos, igual que con las puertas de paso: hojas hinchadas por humedad, rotas o combadas, o armarios cuyo interior está tan mal que de todas formas hay que rehacerlo.

Hojas abatibles y correderas: diferencias
Las hojas abatibles, las de bisagra de toda la vida, son las más sencillas de lacar. Se pueden descolgar y trabajar en horizontal, lo que permite lacar caras y cantos con comodidad, o lacarse colgadas protegiendo bisagras e interior. Los marcos y tapetas se lacan en su sitio.
Las correderas tienen sus particularidades. Las hojas se descuelgan de la guía, se lacan y se vuelven a colgar, y conviene aprovechar para revisar las ruedas y los topes, porque si la corredera ya iba dura, después de lacarla seguirá yendo dura. Muchas correderas llevan perfiles de aluminio en los cantos o en las uniones. Esos perfiles se pueden dejar como están, en su color, o lacarlos a juego, pero el metal necesita una imprimación diferente a la de la madera para que la laca agarre. Lo hablamos antes con el cliente para decidir qué queda mejor.
Las guías superiores e inferiores no se lacan, porque el roce de las ruedas levantaría la laca enseguida. Se protegen y se limpian.
¿Se laca también el interior?
Casi nunca hace falta, y es una de las preguntas que más nos hacen. El interior de un armario empotrado suele ser de melamina blanca o de madera en buen estado, no se ve con las puertas cerradas y tiene mucha superficie: baldas por las dos caras, laterales, fondo, techo y la barra.
Lacarlo entero lleva casi tanto tiempo como el exterior y encarece bastante el trabajo, por eso solo lo recomendamos cuando el armario va a quedar abierto, cuando el interior está muy estropeado o manchado, o cuando el cliente quiere un interior de color. Una solución intermedia que funciona bien es lacar solo los cantos de las baldas y el marco interior que se ve al abrir, para que el conjunto quede limpio sin lacar todo.

Espejos, rejillas y molduras
Las hojas con espejo son habituales en los armarios de los 80. El espejo se puede desmontar, si está atornillado o sujeto con junquillos, o enmascarar con mucho cuidado si está pegado. Desmontarlo es más limpio, pero exige que el espejo salga sin romperse, y en espejos pegados con adhesivo hace años no siempre es posible. En el presupuesto conviene que venga indicado si se desmonta o se enmascara.
Las hojas con rejilla o lamas, típicas de armarios de pasillo y de algunas casas de los 70, son las más laboriosas. Cada lama tiene dos caras y dos cantos, y lijarlas a mano lleva mucho tiempo. Aquí la pistola marca la diferencia, porque llega a todos los huecos con el mismo espesor; con brocha es casi imposible que no queden goterones entre lama y lama.
Las molduras y los cuarterones se lijan a mano y piden un lacado cuidadoso para que la laca no se acumule en las esquinas. Si quieres un aire más actual, hay quien aprovecha para quitar molduras sobrepuestas antes de lacar y dejar la hoja lisa, pero solo es posible cuando la moldura está clavada o pegada encima y la hoja de debajo es lisa.
Coordinar con las puertas de paso
Si vas a lacar el armario, lo más lógico es hacerlo en la misma obra que las puertas de paso de la casa. Ahorras desplazamientos y montajes de protección, y sobre todo es la forma más segura de que el blanco sea exactamente el mismo. Dos lacados hechos con meses de diferencia, aunque sean del mismo color en la carta, pueden variar ligeramente de tono y de brillo, y en un dormitorio con la puerta de paso junto al armario se nota.
El blanco no es la única opción. En armarios con molduras, un gris muy claro, un beige cálido o un verde suave quedan muy bien y dan carácter al dormitorio sin oscurecerlo, sobre todo si las puertas de paso se dejan en blanco y el armario se trata como un mueble con personalidad propia. Lo que sí recomendamos es probar el color con una muestra grande en la propia habitación, porque en una pared entera de armario cualquier tono se ve más intenso que en la carta.
Conviene decidir a la vez el acabado (mate o satinado, normalmente el mismo para todo) y los herrajes. Si las manillas de las puertas van a ser negras, los tiradores del armario en negro quedan coherentes. Y si se cambian tiradores, mejor saberlo antes de lacar para tapar los agujeros viejos.
En los pisos con todo en sapelly, puertas y armarios suelen tener el mismo barniz y el mismo problema de taninos, así que la preparación es la misma. Lo explicamos en lacar puertas de sapelly o roble en blanco, y tienes el servicio de puertas en lacado de puertas.

Presupuesto y plazos orientativos
Un armario empotrado se presupuesta normalmente por hojas, con sus marcos y tapetas. Lo que más mueve el precio es el estado: unas hojas lisas con el barniz en buen estado se preparan rápido, y unas con barniz grueso, molduras o golpes llevan mucho más lijado y reparación. Las hojas con lamas o espejo, el interior si se laca y los acabados en brillo también suben el precio. Las hojas se pueden lacar en casa o en taller, y trabajamos de las dos formas según convenga.
En plazos, un armario de cuatro hojas se suele resolver en pocos días de trabajo, contando los secados entre imprimación y manos de laca. Si se hace junto con las puertas de paso de todo el piso, el conjunto suele llevar en torno a una semana. Durante el trabajo el armario se puede seguir usando, aunque habrá momentos en que las hojas estén descolgadas y conviene tener la ropa tapada.
Tienes todos los factores que influyen en el precio de muebles, armarios y cocinas en cuánto cuesta lacar un mueble.
Si quieres renovar tus armarios
Si tienes armarios empotrados de madera que oscurecen el dormitorio, lo más práctico es que los veamos junto con las puertas de la casa y te demos un presupuesto conjunto, con el mismo acabado para todo. Puedes pedirnos presupuesto gratis y sin compromiso, o mandarnos fotos por WhatsApp para una primera idea, y te lo desglosamos por hojas, marcos y puertas de paso.



