Qué pintura usar en paredes interiores: plástica, lavable, mate o satinada según la estancia
Plástica, acrílica, temple, antimoho, mate o satinada. Qué pintura conviene en cada habitación según lo que usamos en obra, y los errores que más vemos al comprarla.

Entrar en una tienda de pinturas sin saber lo que buscas es lo más parecido a perderse en un laberinto: plástica, acrílica, vinílica, lavable, superlavable, antimoho, mate, satinada, sedosa... Y cada bote promete ser el mejor. La buena noticia es que para pintar las paredes de un piso las opciones de verdad son pocas, y elegir bien depende sobre todo de dos cosas: qué hay ahora en la pared y qué uso va a tener la habitación.
Te lo contamos como lo decidimos en obra después de más de 22 años pintando pisos en Madrid, sin recomendarte marcas. Hay buenas pinturas de varios fabricantes, y lo que importa es el tipo de producto y que se aplique bien.
Tipos de pintura para interior explicados en sencillo
Plástica (vinílica o acrílica)
Es la pintura que se usa hoy en la gran mayoría de paredes y techos de las casas. Se diluye en agua, apenas huele, seca rápido y, una vez seca, forma una película que se puede limpiar. Dentro de las plásticas hay dos familias principales según la resina que llevan.
Las vinílicas son más económicas y funcionan bien en techos y en estancias de poco uso. Las acrílicas, sobre todo las de buena calidad, aguantan mejor el roce, se limpian mejor y envejecen mejor; son las que preferimos para salones, pasillos, dormitorios infantiles y cocinas. En la práctica, cuando ves "plástica lavable" o "superlavable" en el bote, normalmente se trata de una acrílica o de una mezcla con buena proporción de resina acrílica.
Que una pintura diga "lavable" no significa mucho por sí solo. Lo que sí es comparable es su clase de resistencia al frote húmedo según la norma europea UNE-EN 13300, que muchos fabricantes indican en la ficha técnica: va de la clase 1, la más resistente, a la clase 5, la que menos. Para una zona de paso con niños, buscaríamos una clase 1 o 2.
En nuestro trabajo de pintura de interiores usamos plástica lavable de calidad, siempre a dos manos como mínimo y aplicada con Airless cuando la estancia lo permite.
Temple: por qué da problemas al repintar
El temple es una pintura antigua, hecha básicamente con carbonato cálcico, agua y cola. Es muy mate, muy barata y transpira bien, y durante décadas fue lo normal en techos. Muchos pisos de Madrid de los años 50, 60 y 70 conservan techos pintados al temple bajo varias capas, sobre todo en cocinas, baños y pasillos.
El temple tiene dos defectos: no se puede lavar, porque se disuelve con agua, y tiene muy poca cohesión. Si pasas el dedo por un techo al temple, se queda blanco. El problema llega cuando alguien pinta encima con plástica sin preparar: la plástica, al secar, encoge un poco y tira de la capa de debajo, y como el temple no está bien agarrado, se despega en placas. Es el típico techo que se cae a trozos unos meses después de pintarlo.

Pinturas antimoho y anticondensación
Las pinturas antimoho llevan aditivos fungicidas que dificultan que el moho vuelva a crecer en la película de pintura. Funcionan, pero hay que entender lo que hacen: frenan el síntoma, no la causa. Si un baño interior sin ventana no tiene buena extracción, o si una pared de un piso bajo tiene humedad que sube del suelo, el moho acabará apareciendo aunque la pintura sea la mejor del mercado.
Las llamadas anticondensación o térmicas incorporan cargas aislantes que templan algo la superficie y reducen la condensación en paredes frías, como las que dan a patios de luces o a fachadas norte sin aislar. Ayudan en casos leves; para una condensación seria la solución pasa por ventilación o aislamiento.
Mate, satinado o brillo: qué acabado elegir
El acabado es el grado de brillo de la pintura una vez seca, y cambia tanto el aspecto como el comportamiento de la pared.
El mate no refleja la luz, así que disimula las imperfecciones: pequeñas ondulaciones, parches de masilla, paredes con gotelé. Es el acabado más pedido en salones y dormitorios y el que recomendamos casi siempre en techos. Su punto débil, en las pinturas de gama baja, es que se marca más al frotar. Las mates lavables de buena calidad han mejorado mucho en ese aspecto.
El satinado tiene un brillo suave y su película es más cerrada, de modo que resiste mejor el agua, la grasa y el roce. A cambio, resalta cualquier defecto de la pared, sobre todo con luz rasante. Por eso solo lo recomendamos en paredes bien lisas, por ejemplo después de quitar el gotelé, y en zonas donde la limpieza manda.
El brillo prácticamente no se usa en paredes de vivienda. Es habitual en esmaltes para puertas, radiadores o carpinterías, pero en una pared grande refleja tanto que cualquier irregularidad salta a la vista.
Qué pintura usar en cada estancia
Como regla general, en un piso de Madrid estas son las decisiones que solemos tomar.
Salón y dormitorios
Plástica lavable en mate o mate sedoso, de buena calidad. Son estancias de mucha superficie y poca agresión, donde lo que importa es que el color quede uniforme y que las paredes se vean bien con la luz de la ventana. Si hay gotelé, mate siempre.
Pasillos y habitaciones de niños
Aquí se roza la pared con mochilas, con las manos, con el carrito o con los juguetes. Conviene una plástica acrílica con buena resistencia al frote, en mate lavable o en satinado si la pared es lisa. Merece la pena gastar un poco más en estas paredes, porque es donde una pintura barata se nota antes.
Cocina
En la mayoría de cocinas la pared pintada es poca, porque el resto está alicatado, pero suele estar junto a la campana o detrás de la mesa, donde salpica la grasa. Plástica lavable satinada o una mate específica de cocinas y baños. En techos de cocinas antiguas, cuidado con la grasa acumulada y con el temple: primero se limpia y se fija, luego se pinta.
Baño
Pintura específica de baños o antimoho, mejor satinada, que deja menos poro a la humedad. Si el baño no tiene ventana, conviene revisar que el extractor funcione antes de pintar. En techos de baño con moho, el orden correcto es limpiar con un producto fungicida, dejar secar bien, aplicar la pintura antimoho y, si el problema es grave, buscar la causa.

Techos
Plástica mate, en blanco, de buena cubrición. El mate disimula las irregularidades y no hace reflejos con la luz de las lámparas. Antes de pintar, conviene comprobar si el techo es de temple, algo que se ve fácilmente pasando una esponja húmeda: si mancha de blanco, es temple.
¿Se puede pintar plástica sobre temple?
Se puede, pero no directamente. Hay dos caminos y elegimos uno u otro según el estado del techo.
Si el temple está en capas gruesas, agrietado o ya se está soltando, lo mejor es quitarlo. Como se disuelve con agua, se moja y se rasca hasta llegar al yeso, se deja secar, se repasa y se pinta. Es un trabajo sucio pero deja el techo sano para muchos años.
Si el temple está fino y bien agarrado, se puede aplicar un fijador específico para estos soportes, que penetra, consolida la capa y deja una base firme para la plástica. Saltarse este paso es la causa más habitual de los techos que se desconchan después de pintarlos. Lo contamos también al hablar de cuántas manos de pintura hay que dar, porque una imprimación bien elegida ahorra muchos disgustos.
Errores habituales al comprar pintura
El más frecuente es comprar por precio por litro sin mirar el rendimiento. Una pintura barata que cubre poco obliga a dar tres manos donde una buena cubre con dos, y al final gastas más material y más horas. El rendimiento en m² por litro viene en el envase y en la ficha técnica.
El segundo es elegir el acabado por el catálogo. Un satinado precioso en la foto puede convertir una pared con ondulaciones en un mapa de defectos. Y el tercero, pintar sin preparar: plástica sobre temple, sobre manchas de humo o sobre yeso nuevo sin imprimar.
Nos pasa mucho que alguien ha comprado ya la pintura antes de llamarnos y nos pregunta si sirve. Muchas veces sí, para alguna estancia, pero no para todo el piso. Por eso preferimos ver primero las paredes y luego decidir el producto.

Si estás pensando en pintar tu casa
Si no tienes claro qué pintura necesita cada habitación, cuéntanoslo al pedir presupuesto: vemos el estado de paredes y techos, comprobamos si hay temple o humedades y te proponemos el producto y el acabado de cada estancia. Puedes pedirnos presupuesto aquí, y si estás todavía con el color, quizá te ayude nuestra guía de colores para pintar un piso.

