Grietas y desconchones en paredes con gotelé: causas y cómo se reparan bien

Una grieta que vuelve a salir o un gotelé que se cae a trozos no se arreglan con masilla y pintura sin más. Primero hay que saber por qué han aparecido.

Hay grietas que aparecen un día y no vuelven a moverse en veinte años, y otras que, por mucho que las tapes, a los seis meses están otra vez ahí, en el mismo sitio. Con los desconchones pasa algo parecido: a veces es un golpe y otras es la pared avisando de que algo no va bien por dentro.

Como pintores, lo primero que hacemos ante una grieta o un desconchón no es coger la espátula, sino mirar. Porque una reparación bien hecha sobre una causa sin resolver dura lo que dura la pintura en secarse. Te contamos cómo distinguir los casos, cuándo hay que llamar antes a otro profesional y cómo reparamos para que no vuelva a salir.

Tipos de grietas y qué indican

No todas las grietas son iguales, y su forma y su sitio dicen mucho.

Las más comunes son las fisuras finas, como un pelo, a veces formando una red. Suelen estar solo en la pintura o en la capa superficial: pintura vieja que ha perdido elasticidad, yeso que se retrajo al secar cuando se hizo la casa o capas de pintura acumuladas. Son cosméticas y se reparan sin más complicación.

Muy frecuentes también son las grietas rectas en los encuentros: entre el tabique y el techo, entre un tabique y un pilar, o en la unión de dos materiales distintos. Ahí se juntan elementos que se mueven de forma diferente con los cambios de temperatura y con las pequeñas deformaciones normales de un edificio. No suelen ser graves, pero tienden a reabrirse si se rellenan con un material rígido.

Otra cosa son las grietas diagonales que salen de las esquinas de puertas y ventanas, las que se abren más por un extremo que por otro, las que atraviesan la pared de lado a lado o las que crecen con el tiempo. Pueden estar indicando movimientos del edificio, asientos o problemas en la estructura, y ahí la pintura no tiene nada que decir hasta que un técnico lo haya visto.

Desconchones: humedad, temple o mala adherencia

Un desconchón es pintura (o gotelé) que se ha separado de la pared. Las causas más habituales en los pisos de Madrid son tres.

La humedad. Es la primera sospecha cuando el desconchón está en la parte baja de las paredes, en la pared que da a un patio de luces, en el techo bajo un baño o una terraza, o cerca de bajantes. El agua empuja la pintura desde dentro, salen manchas, ampollas y eflorescencias blancas, y al final se cae. Si la humedad sigue activa, cualquier reparación volverá a caerse.

El temple. En muchos pisos de los 60 y 70 el gotelé original es al temple, y encima se ha pintado con plástica. El temple es una pintura débil, que pierde adherencia con el tiempo; la plástica de encima tira de él al secar y, en cuanto hay un poco de humedad o un golpe, se despega en placas. Es el típico "el gotelé se me cae a trozos". Se reconoce porque, detrás del trozo caído, se ve una capa blanda que mancha los dedos.

La mala adherencia. Pintura aplicada sobre polvo, sobre yeso sin fijar o sobre una pintura muy brillante sin preparar. Suele aparecer en reformas hechas deprisa.

Cuándo llamar antes a otro profesional

Somos pintores, y hay cosas que no nos corresponden. Recomendamos que lo vea antes otro profesional en estos casos:

Si la grieta es diagonal desde una esquina de puerta o ventana, si crece o cambia de tamaño con el tiempo, si atraviesa el muro o se ve también por el otro lado, o si coincide con puertas que rozan o ventanas que han dejado de cerrar bien. En esos casos, un arquitecto o aparejador debería valorarla. En un edificio, avisa al administrador de la comunidad.

Un truco antiguo que todavía se usa para saber si una grieta "está viva" es poner un testigo: una pequeña tira de yeso que cruza la grieta, con la fecha escrita al lado. Si al cabo de unas semanas el testigo se ha partido, la grieta se mueve.

Si hay humedad activa, el que tiene que ir primero es el fontanero o la empresa de impermeabilización, o el vecino de arriba, según el caso. Si es condensación en un baño sin ventilación o en una pared fría, hay que mejorar la ventilación antes de pintar.

Reparación paso a paso: abrir, rellenar, malla y gotelé

Cuando la causa está resuelta, o la grieta es de las que no tienen más historia, esta es la reparación que hacemos para que dure:

  1. Abrimos la grieta en forma de V con una herramienta de punta, para quitar el material suelto y dar sitio al relleno. Parece contradictorio hacerla más grande, pero si solo se tapa por encima, la masilla queda como una costra y se vuelve a abrir.
  2. Limpiamos el polvo y aplicamos fijador para consolidar los bordes.
  3. Rellenamos con masilla, en una o varias capas según la profundidad. En los encuentros entre materiales que se mueven, usamos un material con cierta elasticidad en lugar de uno rígido.
  4. Colocamos malla de fibra de vidrio sobre la grieta, cubriendo bien a los dos lados, y la embebemos en masilla. La malla reparte los pequeños movimientos y evita que la grieta vuelva a marcarse.
  5. Masillamos encima extendiendo bien los bordes, dejamos secar y lijamos hasta dejar la zona a nivel con el resto de la pared.
  6. Fijamos de nuevo para igualar la absorción.
  7. Si la pared tiene gotelé, lo reproducimos con máquina de calderín, regulando la gota para que case con la existente.
  8. Pintamos el paño completo, de esquina a esquina, para que no quede una mancha de retoque.

En los desconchones, el proceso es parecido: se sanea la zona hasta llegar a material firme (en el caso del temple, a veces bastante más allá del trozo caído), se fija, se rellena y se nivela, y se reproduce el gotelé y se pinta. Si la mancha era de humedad, antes de pintar aplicamos un sellador antimanchas para que no traspase.

Lo de igualar la gota y el color tiene su técnica; lo contamos en cómo reparar el gotelé sin que se note.

Cómo evitar que la grieta vuelva a salir

La mayoría de las grietas que vuelven lo hacen por una de estas razones: la causa no se resolvió, se rellenó con un material rígido donde había movimiento, no se puso malla, o se tapó solo por encima sin abrirla. Si se hacen bien los pasos anteriores, lo normal es que una fisura cosmética no vuelva a dar guerra.

En los encuentros entre tabique y techo, que son los que más se reabren, a veces lo más inteligente es aceptar que ahí hay una junta de movimiento y tratarla como tal, con un material elástico, en lugar de pelearse con ella cada dos años.

Y con la humedad, la regla es sencilla: si no está resuelta, no se pinta. Puede parecer que una buena pintura lo aguanta todo, pero no hay pintura que sujete una pared mojada por dentro.

Si las grietas y los parches están repartidos por toda la casa y el gotelé se cae en varias paredes, quizá compense dar el paso de alisar. Lo explicamos en quitar el gotelé o taparlo.

Si tienes grietas o desconchones en casa

En la visita miramos las grietas y los desconchones, te decimos si son cosa nuestra o si conviene que los vea antes otro profesional, y te presupuestamos la reparación completa, con malla, gotelé y pintura. Tienes más información en nuestro servicio de reparación de gotelé y repasos, y puedes pedirnos un presupuesto sin compromiso cuando quieras.

Lo hacemos nosotros

Reparar gotelé en Madrid

Reparamos zonas dañadas del gotelé con máquina de calderín e igualamos el color para que el parche no se note.

Sigue leyendo

Todo el blog
Pedir presupuesto gratis