Cómo reparar el gotelé sin que se note el parche (y por qué el spray suele fallar)

Después de una obra de fontanería o de cambiar un enchufe, el parche de gotelé se ve desde la puerta. Por qué pasa, qué falla en los métodos caseros y cómo se iguala de verdad.

Pared con gotelé y un parche visible alrededor de un enchufe nuevo

Viene el fontanero, abre la pared para cambiar una tubería, la cierra con yeso y se va. O el electricista mueve un enchufe. O se cae un trozo de gotelé detrás del sofá. El resultado es siempre el mismo: un rectángulo liso en medio de una pared con gotelé, que se ve desde la puerta del salón.

Reparar gotelé es uno de esos trabajos pequeños que parecen fáciles y no lo son. Nos llaman a menudo para rehacer parches que alguien intentó arreglar con un spray del bricolaje, y casi siempre el problema no es de mala mano, sino de herramienta. Te contamos por qué se notan los parches, qué pueden dar de sí los métodos caseros y cómo lo hacemos nosotros.

Por qué los parches de gotelé se notan

Un parche se nota por tres cosas, y basta con que falle una.

La primera es la textura. El gotelé de una pared tiene un tamaño de gota, una separación entre gotas y un relieve concretos, que dependen de la máquina, de la pasta y de la mano de quien lo hizo hace treinta años. Si la gota del parche es más pequeña, más grande, más junta o más plana, el ojo lo detecta enseguida, sobre todo con luz lateral.

La segunda es el color. Aunque pintes con "el mismo blanco", la pared lleva años de luz, humo, calefacción y limpieza. Ese blanco ya no es el del bote. Un retoque con pintura nueva queda más limpio, y precisamente por eso se ve.

La tercera es el brillo. Dos pinturas del mismo color pero con distinto brillo, o la misma pintura aplicada sobre una base que absorbe distinto (yeso nuevo frente a pintura vieja), reflejan la luz de forma diferente. Es lo que hace que un parche "aparezca" según desde dónde lo mires.

Métodos caseros: spray, esponja y rodillo (y sus límites)

Los métodos que más se buscan son tres, y los tres tienen su sitio, pero también sus límites.

El spray de gotelé es un aerosol con pintura texturizada. Para un agujero de un taco o un golpe pequeño detrás de un mueble puede servir. El problema es que la gota que da es la que da: suele ser irregular, con poco relieve y difícil de controlar, y cubre poca superficie. En un parche de un palmo o más, es muy difícil que case con un gotelé hecho a máquina.

Varios botes de pintura en aerosol sobre una superficie con textura
El aerosol puede servir para un agujero pequeño, pero rara vez iguala un gotelé hecho a máquina

La esponja consiste en cargar una esponja con pasta o pintura espesa y dar toques sobre la pared. Se consigue algo parecido a una textura, pero tiende a repetir el mismo dibujo y la gota queda plana, sin la forma redondeada del gotelé proyectado.

El rodillo de gotelé o de textura es útil para superficies más grandes, pero deja un patrón de rodillo, no de gota. Sirve para pintar sobre gotelé existente, no para imitarlo en una zona lisa.

Si el parche está en un sitio que no se ve, cualquiera de estos métodos puede bastar. Si está en mitad de un salón o de un pasillo, lo normal es que no.

Cómo lo hace un profesional: la máquina de calderín

Para que un parche desaparezca hay que reproducir el gotelé con la misma técnica con la que se hizo: proyectado. Nosotros usamos una máquina de calderín, que es un compresor con una pistola que lleva un depósito para la pasta. La presión del aire lanza la pasta contra la pared en forma de gotas, igual que se hacía el gotelé original.

Compresor y pistola de proyección con depósito sobre un plástico protector junto a una pared con gotelé
La máquina de calderín proyecta la pasta en gotas, como se hizo el gotelé original

Antes de proyectar, la zona se prepara: se rellena y se nivela el hueco, se fija para que la absorción sea parecida a la del resto, y se protege todo lo de alrededor, porque la proyección salpica.

Igualar el tamaño de la gota

La gracia de la máquina es que se puede regular. Con la boquilla, la presión del aire, la distancia a la pared y la densidad de la pasta se controla el tamaño de la gota y cuántas caen por centímetro. Antes de tocar la pared, hacemos pruebas sobre un cartón y las comparamos con el gotelé existente hasta que casan. Si el gotelé original es aplastado, es decir, se pasó la llana por encima cuando estaba tierno, hay que repetirlo también, con el mismo punto de secado.

El otro truco es el borde. Un parche con el contorno recto se ve siempre. Proyectamos difuminando los bordes sobre el gotelé sano, para que no haya una línea donde empieza la reparación.

Igualar el color de la pintura

Una vez seco el gotelé nuevo, hay que pintarlo, y aquí está la segunda mitad del trabajo. Pintar solo el parche, aunque sea con la pintura original que guardabas en el trastero, casi nunca funciona por lo que hemos contado del color envejecido y el brillo.

Lo habitual es pintar el paño completo, de esquina a esquina, para que toda la pared tenga el mismo color y el mismo brillo. Si la pared es de color, igualamos el tono con muestra antes de pintar. Lo explicamos con más detalle en cómo retocar la pintura de una pared sin que se note.

Casos típicos: obra de fontanería, enchufes nuevos, humedades

Hay tres situaciones que vemos una y otra vez en pisos de Madrid.

La obra de fontanería: cambiar una bajante, un tramo de tubería o un grifo empotrado deja una roza o un hueco en la pared del baño, la cocina o el pasillo de al lado. El fontanero cierra con yeso, y queda una zona lisa y a veces algo hundida o abultada. Primero hay que dejarla a nivel y después proyectar.

Los enchufes e interruptores nuevos: cuando se renueva la instalación eléctrica, aparecen rozas y cajas nuevas por toda la casa. Son muchos parches pequeños repartidos, y aquí la máquina de calderín ahorra mucho tiempo frente a hacerlos uno a uno a mano.

Las humedades: una mancha de humedad del vecino de arriba o de un patio de luces suele levantar la pintura y estropear el gotelé. Antes de reparar, el origen de la humedad tiene que estar resuelto y la pared seca. Después se sanea la zona, se aplica un fijador o un sellador antimanchas para que la mancha no traspase, y se reproduce el gotelé.

Pared con la pintura desconchada y manchas de una fuga de agua
Con humedades, primero se resuelve la causa y se deja secar la pared

Si lo que tienes son grietas que vuelven a salir o zonas donde el gotelé se cae a trozos, el diagnóstico es otro. Lo contamos en grietas y desconchones en paredes con gotelé.

Cuándo merece más la pena quitar el gotelé

Reparar tiene sentido cuando el gotelé está en buen estado en general y el daño es localizado. Pero hay casos en los que es mejor plantearse quitarlo: cuando hay muchos parches repartidos por toda la casa, cuando el gotelé está descolgándose en varias paredes, cuando estás haciendo una reforma grande y la casa va a estar en obra de todos modos, o simplemente cuando ya no te gusta.

En esos casos, el coste de reparar y pintar toda la vivienda puede acercarse al de alisarla, y el resultado es una casa sin gotelé. Si quieres comparar, tienes la información en nuestro servicio para quitar el gotelé y alisar paredes.

Si tienes un parche que no te deja de mirar

Nuestro servicio de reparación de gotelé está pensado justo para esto: parches tras una obra, enchufes nuevos, desconchones o humedades ya resueltas, con máquina de calderín y pintura del paño completo. Mándanos unas fotos o pídenos un presupuesto sin compromiso y te decimos si se puede igualar y cómo.

Lo hacemos nosotros

Reparar gotelé en Madrid

Reparamos zonas dañadas del gotelé con máquina de calderín e igualamos el color para que el parche no se note.

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