Colores para fachadas exteriores: ideas para chalets y casas que envejecen bien

Elegir el color de la fachada no es solo cuestión de gusto: el sol de Madrid, la suciedad y la carpintería mandan mucho. Ideas de colores y combinaciones que aguantan bien los años.

El color de la fachada se elige una vez cada muchos años y se ve todos los días. Por eso cuesta tanto decidirse, y por eso nos piden opinión tan a menudo. Nuestra respuesta siempre empieza igual: el color que te guste, sí, pero pensando también en cómo se va a ver dentro de cinco años, con el sol de Madrid encima, el polvo de la calle y la carpintería que ya tienes.

En este artículo no vamos a darte "los colores de moda", sino criterios para elegir un color que envejezca bien, combinaciones que funcionan con rejas, puertas y ventanas, e ideas según el estilo de la casa. Y al final, cómo probarlo antes de pintar para no llevarte sorpresas.

Cómo elegir el color de la fachada

Antes de mirar cartas de colores, mira la casa entera. Hay elementos que no vas a cambiar y que condicionan todo: el color del tejado, la carpintería de las ventanas, los zócalos o recercados de piedra o ladrillo, las rejas y la puerta de entrada. El color de la fachada tiene que entenderse con ellos, no competir.

Mira también alrededor. En una urbanización de chalets en tonos claros, una fachada en un color muy intenso llama la atención, y no siempre para bien; además, como veremos, puede que haya normas que lo limiten. Y piensa en la luz: el mismo color se ve más frío en una fachada a norte que apenas recibe sol que en una a sur, donde se aclara y se calienta.

Por último, ten en cuenta el mantenimiento. Un blanco puro queda espectacular recién pintado, pero en una calle con tráfico o en una fachada con alféizares sin goterón enseguida se marcan los chorreones de suciedad bajo las ventanas. Un blanco roto, un hueso o un arena claro disimulan mucho mejor y siguen dando luz.

Colores que mejor aguantan el sol de Madrid

El sol, y en concreto la radiación ultravioleta, es lo que más castiga el color de una fachada. No todos los colores lo sufren igual, y la razón está en los pigmentos. Los tonos tierra, ocres, arenas, grises y blancos se fabrican con pigmentos minerales muy estables que apenas pierden color con los años. Los colores muy vivos, como los rojos intensos, amarillos limón, azules o verdes saturados, suelen llevar pigmentos orgánicos que se decoloran antes, sobre todo en fachadas a sur y oeste.

El otro factor es el calor. Los colores oscuros absorben mucha más radiación y la superficie de la fachada se calienta mucho más que con un color claro. Eso supone más dilatación y contracción del revestimiento cada día, más tensión en las fisuras y, en casas sin aislamiento, algo más de calor dentro. En las fachadas con aislamiento por el exterior (SATE), los propios fabricantes suelen limitar los colores muy oscuros por este motivo.

Con todo esto, los colores que mejor envejecen en Madrid suelen ser los blancos rotos, los arenas y beiges, los tonos piedra, los grises claros y medios y los tierra suaves. Si te gustan los colores oscuros, una buena solución es usarlos en elementos pequeños (carpintería, rejas, un zócalo o un volumen concreto) y dejar el paño grande en un tono claro.

Combinaciones con carpintería, rejas y puertas

Aquí es donde una casa pasa de estar "pintada" a estar bien resuelta. Algunas combinaciones que funcionan casi siempre:

  • Blanco o blanco roto con carpintería y rejas en gris antracita: es la combinación más pedida en chalets modernos y no pasa de moda.
  • Arena o beige con rejas negras y puerta de madera barnizada en tono nogal o roble: cálida, clásica y muy agradecida con el paso del tiempo.
  • Gris claro con carpintería blanca y detalles en gris oscuro: limpia y sobria, buena para casas de líneas rectas.
  • Tono piedra con carpintería verde oscuro o burdeos: muy de casa de sierra, sobre todo si hay zócalos de granito.
  • Blanco con recercados en ocre o almagra: el clásico de los pueblos y las casas de estilo tradicional.

Un truco que usamos mucho: elegir un solo color para todo el metal (rejas, barandillas, verja y puerta de garaje) y repetirlo en algún detalle. La casa se ve más ordenada aunque la fachada sea sencilla. Si tus rejas o tu puerta de garaje están para repintar, merece la pena hacerlo a la vez; lo explicamos en nuestra página de rejas, barandillas y puertas de garaje.

Y si la carpintería es de madera, no la pierdas de vista: una puerta de entrada barnizada en un tono cálido cambia por completo una fachada clara. Tienes más detalle en el artículo sobre si barnizar o pintar una puerta exterior de madera.

Ideas por estilo de casa: moderna, rústica, sierra

En las casas modernas, de líneas rectas, volúmenes cúbicos y grandes ventanales, funcionan mejor los colores neutros y los contrastes limpios: blanco con antracita, grises en dos tonos para marcar volúmenes, o un paño en madera o en un color tierra para romper. Aquí menos es más: dos colores, como mucho tres.

En los chalets de estilo clásico de las urbanizaciones de los años 80 y 90, con tejado de teja, aleros y rejas de forja, encajan los arenas, cremas, ocres suaves y blancos rotos, con rejas en negro o verde oscuro. Son casas que piden calidez, y los blancos fríos tienden a dejarlas sin carácter.

En la sierra, con casas de piedra o mampostería, entorno de pinos y mucha luz en invierno, los tonos piedra, los grises cálidos y los blancos rotos se integran muy bien con el paisaje. Las carpinterías en verde oscuro, marrón o burdeos son un clásico que no falla. Y en las casas rústicas de pueblo, los blancos de cal y los ocres tradicionales siguen siendo la apuesta segura.

Zócalos y detalles en otro color

Un recurso muy útil, y bastante olvidado, es pintar el zócalo de la fachada (el primer metro desde el suelo) en un tono algo más oscuro que el resto. Es la zona que recibe las salpicaduras de la lluvia y del riego, el barro y los roces, y un color medio disimula todo eso mucho mejor que un blanco. Además asienta visualmente la casa. Lo mismo vale para recercados de ventanas, impostas entre plantas o petos de terraza: un segundo color bien elegido da orden a la fachada sin necesidad de colores llamativos.

Normas de la urbanización o del ayuntamiento

Antes de enamorarte de un color, comprueba si puedes usarlo. Muchas urbanizaciones de chalets tienen normas propias, recogidas en el planeamiento urbanístico o en los estatutos de la entidad de conservación, que limitan los colores de las fachadas para mantener una estética común. Y en los cascos históricos, o si tu edificio está protegido, el color de la fachada puede estar regulado por el ayuntamiento.

En los edificios de pisos, además, la fachada es un elemento común, y cambiarle el color es una decisión de la comunidad. Explicamos todo esto, con las fuentes oficiales, en el artículo sobre el permiso para pintar la fachada en Madrid.

Cómo probar el color antes de pintar

La carta de colores engaña, y mucho. Un color que en una muestra de dos centímetros parece un beige discreto, en una fachada de 200 metros cuadrados a pleno sol se ve bastante más claro e intenso. Al revés, los grises en sombra pueden parecer casi azulados.

Lo que recomendamos es pintar muestras de cierto tamaño (al menos medio metro cuadrado, mejor uno) de los dos o tres colores que dudas, en la propia fachada, y en dos orientaciones distintas si se puede. Mirarlas a primera hora, a mediodía y al atardecer, con el cielo despejado y nublado, y siempre ya secas, porque la pintura húmeda se ve más oscura. Una semana mirándolas al entrar y salir de casa vale más que cualquier simulación.

Si estás dudando entre colores para tu fachada, en la visita te podemos dar nuestra opinión y pintar las muestras para que las veas en tu propia casa. Puedes pedirnos presupuesto en presupuesto o ver cómo trabajamos en nuestra página de pintura de fachadas en Madrid. Y si te preocupa qué tipo de pintura usar, lo contamos en qué pintura usar en fachadas.

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