Cuánto cuesta pintar un piso en Madrid: ejemplos reales de 60, 80 y 100 m²
De qué depende de verdad el precio de pintar un piso en Madrid: metros, estado de las paredes, gotelé, color y muebles, con ejemplos de 60, 80 y 100 m² y lo que debe traer el presupuesto.

Es la primera pregunta que nos hacen por teléfono, casi siempre antes de decirnos cuántas habitaciones tiene la casa: "¿Cuánto me cobráis por pintar el piso?". Y es lógico. Lo que pasa es que la respuesta honrada es un "depende", y no lo decimos por escurrir el bulto: dos pisos con los mismos metros pueden tener presupuestos muy distintos. Por eso en este artículo no vas a encontrar una tarifa cerrada, sino algo más útil: de qué depende el precio, cómo se calcula y qué tiene que traer un buen presupuesto para que nada te pille por sorpresa.
Llevamos más de 22 años pintando pisos en Madrid, desde estudios del centro hasta pisos de cuatro dormitorios o chalets del noroeste, y los malentendidos sobre el precio casi siempre nacen del mismo sitio: qué metros se están midiendo y qué incluye exactamente el trabajo. Vamos por partes.
Por qué no hay un precio único para pintar un piso
Si buscas en internet verás cifras de todo tipo, y casi todas tienen el mismo problema: están pensadas para un piso que no es el tuyo. Un precio por metro sirve de poco si no sabes qué metros se han medido, cuántas manos incluye, si el piso estaba vacío o lleno de muebles y si las paredes estaban sanas o había que repararlas antes.
Los anuncios de "pinta tu piso desde tantos euros" suelen referirse al caso más sencillo posible: un piso pequeño, vacío, en blanco, con paredes en perfecto estado y, muchas veces, a una sola mano. No es que sea mentira, es que no es tu piso. Lo que mueve el precio de verdad son unas pocas variables que puedes conocer tú mismo antes de pedir presupuesto, y que te explicamos a continuación.
¿Se cobra por m² de suelo o por m² de pared?
Aquí está el origen de la mitad de los líos. Cuando hablas con un pintor, tú piensas en los metros de tu piso, los de la escritura o el anuncio. Nosotros, en cambio, pintamos paredes y techos, y esa superficie es bastante mayor.
Hay empresas que dan el precio por m² de suelo porque es más fácil de entender para el cliente, y otras que lo dan por m² de pared (lo que en el oficio llamamos paramentos). Las dos formas son correctas, pero no se pueden comparar entre sí. Un precio por metro de pared que parece bajo puede salir más caro que otro por metro de suelo que parece alto, porque la superficie de pared es varias veces mayor. Por eso, antes de comparar números, pregunta siempre qué metros se han medido. Y si te dan un precio cerrado por todo el piso, mejor todavía: es lo más fácil de comparar.

Cómo calcular los m² de pared de tu piso
No hace falta ser aparejador. Para cada habitación, suma lo que mide cada pared de largo (el perímetro) y multiplícalo por la altura. En la mayoría de pisos de Madrid de los años 60 y 70 la altura ronda los 2,50 m; en fincas antiguas del centro, Chamberí o Salamanca puede pasar de los 3 metros, y eso se nota mucho en el trabajo. Luego resta las ventanas y puertas grandes y suma el techo, que mide lo mismo que el suelo.
Un ejemplo real de los que vemos cada semana: un dormitorio de 3 × 3,5 metros tiene 13 metros de perímetro. Con 2,50 m de altura salen 32,5 m² de pared, más 10,5 m² de techo. Es decir, una habitación de 10,5 m² de suelo tiene unos 40 m² que pintar, casi cuatro veces más. En un piso entero la proporción baja un poco, porque los salones grandes tienen menos pared por metro de suelo, pero como regla rápida puedes contar con que la superficie a pintar es de 3 a 3,5 veces la superficie del piso.
Ejemplos por tamaño de piso: qué cambia en cada caso
Los ejemplos que siguen son pisos tipo de Madrid, con techos a 2,50 m, paredes lisas o con gotelé en buen estado que se pinta encima, y pintura plástica en blanco o un color suave en todo el piso. No te damos una cifra para cada uno, porque sin ver las paredes sería inventarla, pero sí lo que hay que pintar y dónde se suele ir el tiempo, que es lo que acaba marcando el presupuesto.
Piso de 60 m² (2 habitaciones)
Salón, dos dormitorios, cocina, baño y un pasillo corto. Salen alrededor de 190-210 m² de paredes y techos. Si el piso está vacío y las paredes están sanas, lo normal es que una cuadrilla de dos pintores lo resuelva en dos o tres días. Cocina y baño suelen llevar menos pared pintada por los azulejos, lo que ayuda a contener el precio. Lo que más lo mueve en un piso de este tamaño es si está amueblado y si hay que reparar mucho antes de pintar.
Piso de 80-90 m² (3 habitaciones)
Es el piso más habitual en barrios como Carabanchel, Ciudad Lineal o Alcorcón: tres dormitorios, salón, cocina, uno o dos baños y un pasillo largo con varias puertas. Aquí hablamos de unos 260-300 m² pintables y de tres o cuatro días de trabajo con el piso vacío. Buena parte de ese tiempo se va en proteger y preparar, no en pintar, y el pasillo, con tantos marcos y recortes, lleva más horas de las que su superficie haría pensar.

Piso de 100-120 m²
Cuatro dormitorios o salones grandes, a veces con techos más altos o molduras de escayola. Son 330-400 m² de superficie. En estos pisos, más que los metros, lo que dispara el presupuesto suelen ser los detalles: molduras que hay que recortar a pincel, un pasillo con muchas puertas, una galería cerrada o techos con manchas antiguas que necesitan una mano de fondo antes de la plástica.
Qué hace subir o bajar el precio
Dos pisos con los mismos metros pueden tener presupuestos muy distintos. Estos son los motivos que más vemos.
Estado de paredes: grietas, humedades, gotelé
Pintar encima de una pared sana es rápido. Pintar encima de una pared con fisuras, tacos de cuadros, desconchones o manchas de humedad exige primero abrir, rellenar con masilla, lijar y sellar, y esa preparación puede llevar tanto tiempo como pintar. Las manchas de humedad o de humo, además, necesitan una imprimación específica para que no traspasen la pintura nueva.
El gotelé merece capítulo propio. Pintarlo encima tal cual entra dentro de los precios de arriba, aunque gasta algo más de pintura porque tiene más superficie real. Quitarlo y dejar la pared lisa es otro trabajo distinto: nosotros aplicamos fijador, tres manos de masilla proyectada con Airless, lijado, otra mano de fijador y revisión con focos a contraluz antes de pintar. Por eso alisar el gotelé de un piso entero multiplica el presupuesto respecto a solo pintarlo, y también el plazo. Si te lo estás planteando, en nuestra página de quitar gotelé tienes el proceso completo.
Color frente a blanco y número de manos
El blanco y los blancos rotos son lo más económico porque cubren bien y se igualan sin problemas. Los colores intensos, y sobre todo pasar de un color oscuro a uno claro, pueden necesitar una tercera mano o una mano de fondo, y eso se nota en material y en horas. Combinar varios colores en una misma habitación (techo blanco, paredes en verde, una pared de cabecero más oscura) también suma tiempo de recorte. Por eso, en un buen presupuesto, el número de colores aparece por escrito.
Lo que nunca debería bajar es el número de manos. Nosotros damos un mínimo de dos manos de plástica en cualquier trabajo, porque una sola mano deja aguas, transparencias y zonas con menos protección. Si un presupuesto es sospechosamente barato, pregunta cuántas manos incluye; en este artículo sobre cuántas manos de pintura hay que dar explicamos cómo comprobarlo.
Piso vacío o amueblado
Un piso vacío se protege rápido: se tapa el suelo, se encintan rodapiés, marcos y enchufes, y a trabajar. Uno amueblado obliga a mover muebles al centro de cada habitación, cubrirlos con plástico, desmontar cortinas y lámparas y volver a dejarlo todo en su sitio. Ese trabajo extra puede sumar entre medio día y un día de cuadrilla en un piso de 80 m². No es que te cobren por gusto: proteger bien es lo que hace que no aparezca una gota de pintura en tu sofá.
También influye si se puede trabajar con Airless, que es como pintamos nosotros siempre que el espacio lo permite. Con el piso vacío, el Airless acelera mucho el trabajo y deja un acabado más uniforme; con muebles se puede usar igual, pero la protección tiene que ser total.

Otros extras que conviene tener en cuenta
Hay partidas que no son pintar paredes pero que muchas veces se piden a la vez. Las puertas y armarios de sapelly o roble que se quieren pasar a blanco son lo más habitual en pisos de los 70 y 80, y se presupuestan por unidad, no por metro: lacarlas en blanco es un trabajo distinto, con su propio presupuesto. Los radiadores, las barandillas de terraza o las rejas también van aparte. Y en fincas antiguas del centro, los techos altos con molduras pueden necesitar andamio pequeño o borriqueta, que también se nota.
Qué debe incluir el presupuesto (y qué no)
Un buen presupuesto no tiene por qué ser largo, pero sí claro. Cuando lo recibas, revisa que aparezca todo esto:
- Superficie y estancias incluidas, y si los metros son de suelo o de pared.
- Preparación prevista: tapado de agujeros, fisuras, lijado, imprimación en manchas.
- Tipo de pintura (plástica lavable, mate o satinada) y número de manos.
- Colores, o al menos cuántos colores distintos entran en el precio.
- Protección de suelos, muebles y carpinterías, y limpieza final.
- Plazo aproximado, forma de pago y si el IVA está incluido o no.
Lo que no suele entrar, salvo que se pida: lacar puertas, pintar radiadores, alisar gotelé, reparar humedades de origen (eso es cosa de fontanero o de la comunidad) y mover muebles muy pesados como armarios empotrados. Si quieres una guía más detallada para comparar ofertas, la tienes en qué debe incluir un presupuesto de pintura. Y si tienes dudas sobre el tipo de IVA que se aplica cuando pintas tu vivienda, lo tratamos en un artículo aparte para no mezclar temas.
Por qué pedirlo siempre por escrito
Un presupuesto de palabra no te protege de nada. Por escrito, con las partidas detalladas, sabes exactamente qué se va a hacer, puedes comparar ofertas de forma justa y, si al final del trabajo falta algo, tienes con qué reclamarlo. También evita el clásico "esto no entraba" a mitad de obra: si la preparación, las manos y los colores están escritos, no hay discusión posible.
Un consejo de los que damos a menudo: desconfía tanto del presupuesto que no ha pisado tu casa como del que no detalla nada. Para dar un precio cerrado hay que ver las paredes. Unas fotos ayudan mucho a orientar, y puedes mandárnoslas por WhatsApp para una primera idea, pero una grieta o un techo manchado de humo no siempre se aprecian en el móvil.
Pide tu presupuesto gratis en Madrid
Si estás pensando en pintar tu piso, lo más rápido es que vayamos a verlo: medimos, miramos el estado de paredes y techos, hablamos de colores y te damos un precio cerrado y por escrito, gratis y sin compromiso. Si prefieres empezar por una primera orientación, mándanos unas fotos de las habitaciones por WhatsApp. Puedes pedirlo desde nuestra página de presupuesto o echar un vistazo antes a cómo trabajamos en pintura de interiores en Madrid.

