Cuánto se tarda en quitar el gotelé de una habitación o de un piso entero

Una habitación, unos días; un piso entero, un par de semanas. Te contamos el calendario real fase a fase y por qué los alisados exprés suelen acabar con la pared llena de marcas.

Después del precio, la segunda pregunta que nos hacen siempre es cuánto tiempo vamos a estar en casa. Es normal: quitar el gotelé no es como pintar, que en dos o tres días está hecho. Hay polvo, hay secados y hay que organizarse con los muebles, con los niños o con el teletrabajo.

Aquí tienes los plazos que manejamos en Madrid para una habitación y para pisos de distinto tamaño, explicados fase por fase. Son orientativos: cada pared, cada estación del año y cada piso tienen su ritmo, y en la visita te damos un calendario concreto.

Plazos orientativos: habitación, piso de 70 m², piso de 100 m²

Una habitación sola, de unos 12 m² de suelo, suele llevar entre tres y cinco días laborables desde que protegemos hasta que retiramos los plásticos. Parece mucho para una habitación, pero casi todo ese tiempo es secado entre manos de masilla: el trabajo efectivo de cada día no es largo, lo que no se puede es saltarse las esperas.

Un piso de unos 70 m², con todas las paredes alisadas y pintadas, suele llevar entre dos y tres semanas. En un piso de 90 a 100 m², calcula entre tres y cuatro semanas. Si además se alisan los techos, súmale unos días.

En un piso entero no se trabaja habitación por habitación de principio a fin, sino por fases: mientras una mano seca en el salón, se proyecta en los dormitorios. Por eso un piso no tarda la suma de sus habitaciones, sino bastante menos.

Fases del alisado y cuánto dura cada una

Nuestro método tiene seis fases. Te contamos qué se hace en cada una y por qué lleva el tiempo que lleva. Si quieres verlas con más detalle técnico, están en cómo quitan el gotelé los profesionales.

Protección y fijador

El primer día es casi entero de preparación: vaciar o agrupar muebles, proteger suelos, puertas, ventanas y enchufes, y cerrar con plástico las habitaciones donde vamos a trabajar para que el polvo no salga. En un piso amueblado esto puede llevar más de una jornada.

Después se da la mano de fijador sobre el gotelé, que necesita unas horas para secar antes de echar masilla encima. Normalmente el fijador se aplica el mismo día de la protección o a primera hora del siguiente.

Tres manos de masilla y secado

Aquí se va la mayor parte del calendario. Aplicamos tres manos de masilla: dos de tapagota y una de acabado fino, proyectadas con Airless y tendidas con llanas de más de 50 cm. La proyección en sí es rápida; lo que marca el ritmo es el secado.

Cada mano necesita secar del todo antes de la siguiente. Con buena temperatura y algo de ventilación, una mano fina puede estar lista de un día para otro. Las manos de tapagota, que son más gruesas, a veces necesitan más. Si se da una mano encima de otra que aún está húmeda por dentro, la masilla puede cuartearse o hundirse días después, cuando ya está pintada.

Esta es la razón por la que desconfiamos de los alisados "en un día". Se puede tapar el gotelé en una jornada, sí, cargando mucha masilla de golpe. Pero esa masilla gruesa seca mal, merma y deja ver la forma del gotelé debajo. Lo vemos a menudo cuando nos llaman a rehacer trabajos.

Lijado y revisión con focos

Cuando la última mano está seca, se lija toda la superficie con aspiración. En una habitación es medio día o un día; en un piso entero, varios días repartidos entre las estancias.

Después damos una mano de fijador para sellar la masilla y revisamos cada pared con focos a contraluz. Lo que aparece se corrige con masilla, se deja secar y se vuelve a lijar. Esta fase es la que más varía: una pared que ha salido muy limpia se revisa en un rato, y una con más defectos puede pedir un día más de repasos.

Imprimación y pintura

Con la superficie sellada y revisada, pintamos con plástica lavable aplicada con Airless, con un mínimo de dos manos. Entre una y otra hay que dejar el tiempo que indica el fabricante, que suele ser de unas horas. Una habitación se pinta en un día; un piso, en dos o tres.

El último día se retiran protecciones, se montan embellecedores, se limpia y se revisa el trabajo contigo.

Qué alarga el plazo: humedad, invierno, techos

Hay cosas que no dependen de nosotros y que conviene saber antes de fijar fechas.

La humedad y el frío alargan los secados. En invierno, en un piso interior que da a un patio de luces y no tiene calefacción encendida, una mano de masilla puede tardar el doble en estar lista que en primavera. Si se puede, ayuda mucho mantener una temperatura razonable en casa durante la obra. Lo que no conviene es acelerar el secado con calefactores pegados a la pared, porque la masilla se seca por fuera antes que por dentro.

Los techos llevan más tiempo que las paredes: trabajar con los brazos por encima de la cabeza es más lento y exige trabajar subido a borriquetas. Si tu idea es alisar también los techos, lo explicamos en quitar el gotelé del techo.

También alargan el plazo las paredes con grietas o desconchones que hay que reparar antes, el temple muy suelto que hay que sanear, y los pisos llenos de muebles, porque cada habitación hay que vaciarla y volver a montarla.

Y, aunque no es lo habitual, si la vivienda es anterior a 2002 y hay dudas razonables sobre el revestimiento, puede que recomendemos analizar una muestra antes de empezar, lo que supone esperar unos días al resultado. Lo contamos en gotelé y amianto.

¿Se puede vivir en casa durante el alisado?

Sí, y mucha gente lo hace, pero con matices. Si alisamos un piso entero, lo ideal es trabajar por zonas: primero dormitorios mientras usas el salón y la cocina, luego al revés. Las habitaciones en obra quedan cerradas con plástico y el lijado se hace con aspiración, así que el polvo en el resto de la casa es poco, aunque no cero.

Hay días más incómodos que otros. Los del lijado son los peores por el ruido y la sensación de obra; los de la masilla son tranquilos. El olor de la pintura plástica actual es suave y se va en poco tiempo con ventilación.

Un consejo práctico que damos siempre: antes de empezar, saca de las habitaciones en obra todo lo que vayas a necesitar esas semanas (ropa de temporada, documentos, cargadores). Una vez cerradas con plástico, entrar y salir cada día rompe la protección y mete polvo en el resto de la casa.

Si en casa hay bebés, personas con problemas respiratorios o alguien que teletrabaja todo el día, lo más cómodo es planificar la obra para los días de lijado fuera, o hacer el piso por mitades. En la visita lo hablamos y montamos el calendario contigo.

Si quieres saber cuánto tardaríamos en tu casa

Cada piso tiene sus metros, su gotelé y su orientación, y el plazo sale de ahí. En la visita te damos un calendario por días para que puedas organizarte. Puedes ver cómo trabajamos en quitar el gotelé y alisar paredes en Madrid o, si te interesa también el coste, en cuánto cuesta quitar el gotelé. Para cualquier duda, pídenos un presupuesto sin compromiso.

Lo hacemos nosotros

Quitar gotelé en Madrid

Tapamos el gotelé con tres manos de masilla proyectada con Airless, lijamos, revisamos con focos a contraluz y pintamos con plástica lavable.

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