¿El gotelé tiene amianto? Lo que debes saber antes de quitarlo o lijarlo
No todo el gotelé tiene amianto, pero en pisos anteriores a 2002 conviene saber cuándo sospechar y cómo salir de dudas. Información clara, con las normas en la mano y sin alarmismos.

De un tiempo a esta parte, cada vez más clientes nos preguntan lo mismo en la primera visita, a veces casi en voz baja: "¿y esto no tendrá amianto?". Es una pregunta lógica. Se ha hablado mucho del amianto en los últimos años, y el gotelé está en millones de pisos construidos justo en la época en que este material se usaba en la construcción.
Vamos a contarte lo que se sabe, lo que no, y cómo actuamos nosotros. Sin dramatizar y sin quitarle importancia. Cuando citamos normas, te dejamos la referencia oficial para que puedas consultarla.
Respuesta corta: no todo el gotelé tiene amianto
El gotelé es una técnica de acabado, no un material concreto. Se ha hecho durante décadas con pinturas al temple, con pinturas plásticas y con pastas de distintas marcas y composiciones. La inmensa mayoría de los gotelés que vemos en Madrid son, sencillamente, pintura con más cuerpo aplicada a gotas.
Dicho esto, a simple vista no se puede saber si un revestimiento antiguo lleva amianto o no. Ni nosotros ni nadie puede asegurarlo mirando la pared o tocándola. La única forma fiable es analizar una muestra en un laboratorio. Por eso, cuando hay motivos para sospechar, lo sensato es analizar antes de raspar o lijar.
Por qué se habla de amianto en el gotelé
El amianto se usó muchísimo en la construcción española hasta que se prohibió. Lo más conocido son las placas y tuberías de fibrocemento, pero no fue lo único. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) recoge en su Nota Técnica de Prevención 632 que las fibras de amianto se empleaban también como endurecedoras de las capas superficiales en revestimientos sometidos a roce, como pinturas o revocos, en proporciones pequeñas.
De ahí viene la preocupación: si algunas pinturas y pastas de la época pudieron llevar amianto, es razonable preguntarse si el gotelé de un piso de los años 70 es una de ellas. Conviene ser precisos: en las notas técnicas oficiales que hemos consultado no hay una referencia específica al gotelé. Lo que sí dicen es que el riesgo depende del tipo de material y, sobre todo, de lo que se haga con él.
La prohibición llegó con la Orden de 7 de diciembre de 2001, publicada en el BOE el 14 de diciembre de 2001, que prohibió la utilización, producción y comercialización de las fibras de amianto y de los productos que las contengan. Entró en vigor a los seis meses de su publicación, en junio de 2002, con un periodo transitorio adicional de seis meses para comercializar productos ya fabricados. Los materiales que ya estaban instalados pueden seguir en su sitio hasta que se retiren o termine su vida útil.
Esto último es importante para entender la situación: la ley no obliga a retirar el amianto de las viviendas ni a identificarlo, como recuerda el INSST en su NTP 1006 sobre materiales con amianto en viviendas. Un material en buen estado, que nadie toca, puede quedarse donde está. El problema aparece cuando se manipula.

Cuándo sospechar: año de la vivienda y tipo de revestimiento
El primer filtro es la fecha. Si el gotelé se aplicó con la prohibición ya en vigor, la probabilidad de que contenga amianto es, en principio, muy baja. Si la vivienda se construyó o se pintó por última vez antes de 2002, la duda tiene sentido. En Madrid eso incluye buena parte del parque de pisos: los bloques de los 60 y 70 de Moratalaz, San Blas, Aluche o el Barrio del Pilar, y muchas fincas más antiguas del centro.
Hay un matiz práctico: que el edificio sea de 1975 no significa que el gotelé lo sea. Muchos pisos se repintaron, a veces con gotelé nuevo, en los 90 o en los 2000. Si tienes facturas de una reforma, o los anteriores dueños te contaron cuándo se pintó, es información muy útil.
El segundo filtro es el propio revestimiento. Un gotelé de pintura plástica normal, aplicado en una reforma reciente, no es lo mismo que una pasta dura, muy gruesa y antigua, o un revestimiento que no sabemos bien qué es. En la NTP 632, el INSST clasifica las pinturas con amianto como materiales no friables: no sueltan fibras por sí solas mientras están intactas, pero pueden liberarlas si se someten a abrasión, cepillado o se rompen. Traducido a una obra: lo delicado es lijar o raspar en seco un revestimiento sospechoso.
Cómo comprobarlo: análisis de una muestra
La forma de salir de dudas es tomar una muestra pequeña y llevarla a un laboratorio que haga identificación de amianto en materiales. Lo recomendable es que sea un laboratorio acreditado para ese ensayo (en España, la acreditación de laboratorios la concede ENAC). El laboratorio te dirá cómo prefiere recibir la muestra; normalmente basta con un fragmento pequeño, cogido de una zona discreta, guardado en una bolsa bien cerrada y etiquetada.
Si no quieres hacerlo tú, puedes encargar la toma a un técnico o a una empresa especializada. En cualquier caso, la idea es mover el material lo mínimo: nada de lijar para "ver qué hay debajo" ni de raspar media pared para coger la muestra.
El resultado suele llegar en pocos días y te dice si hay amianto y de qué tipo. Con eso ya se puede decidir con datos y no con miedo.
Qué hacer si da positivo (empresas inscritas en el RERA)
Si el análisis confirma amianto, la cosa cambia de oficio. En España, los trabajos con riesgo de exposición al amianto se rigen por el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo. Esa norma se aplica, entre otros, a los trabajos de retirada y a los de mantenimiento y reparación de materiales con amianto, y exige que las empresas que los hagan estén inscritas en el Registro de empresas con riesgo por amianto (RERA). Para trabajos como una retirada, además, hace falta un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral.
En la Comunidad de Madrid, ese registro lo gestiona el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo (IRSST). Si te presentan una empresa para hacer el trabajo, puedes pedirle que acredite su inscripción en el RERA y el plan de trabajo correspondiente.
Nosotros, en ese caso, no intervenimos sobre ese revestimiento. Somos pintores, y un material con amianto lo tiene que tratar una empresa especializada e inscrita. Cuando esa empresa termina su parte, podemos encargarnos del resto: alisar, preparar y pintar sobre una superficie ya resuelta.
Por qué alisar con masilla evita lijar el gotelé original
Cuando no hay sospecha, o el análisis ha salido negativo, la forma de trabajar también importa. Hay dos maneras de quitar el gotelé: arrancarlo (raspando, mojando o lijando) o cubrirlo. Nuestro método es el segundo.
Primero damos una mano de fijador que consolida el gotelé tal como está. Encima proyectamos tres manos de masilla: dos de tapagota y una de acabado fino. Cuando lijamos, lijamos la masilla nueva, no el gotelé antiguo, que queda debajo, fijado y cubierto. Esto, aparte de dar un acabado mejor, genera mucho menos polvo del revestimiento original que raspar o lijar la pared a pelo. Puedes ver el proceso completo en cómo quitan el gotelé los profesionales.
Ojo: esto no es una forma de "tapar" el amianto si lo hay. Si un análisis ha dado positivo, cualquier trabajo sobre ese material entra en el Real Decreto 396/2006 y debe hacerlo una empresa inscrita en el RERA, aunque el método no implique lijar el gotelé. Preferimos decirlo claro.
Nuestro protocolo antes de empezar
El propio Real Decreto 396/2006 pide, en su artículo 10, que antes de una obra de mantenimiento la empresa tome las medidas adecuadas para identificar los materiales que puedan contener amianto, incluso preguntando a los propietarios, y que ante la menor duda se apliquen sus disposiciones. Eso es, en la práctica, lo que hacemos en cada piso con gotelé:
- En la visita preguntamos el año de construcción y si se ha reformado o repintado después, y cuándo.
- Miramos el revestimiento: si es pintura plástica, temple, una pasta dura o algo que no reconocemos.
- Si la vivienda y el revestimiento son posteriores a la prohibición, o hay constancia de que el gotelé es reciente, seguimos con el trabajo normal.
- Si hay dudas razonables, recomendamos analizar una muestra antes de empezar y no tocamos esas paredes hasta tener el resultado.
- Si da negativo, trabajamos con nuestro método habitual. Si da positivo, te explicamos que el trabajo corresponde a una empresa inscrita en el RERA y nos quedamos para la parte de pintura, cuando ya esté resuelto.
Nos pasa poco que haya que llegar al punto cinco, pero preferimos parar una semana a empezar con dudas. Y casi siempre, el simple hecho de preguntar tranquiliza al cliente: sabe que alguien ha pensado en ello.
Si tienes dudas con el gotelé de tu casa
Si vives en un piso anterior a 2002 y estás pensando en quitar el gotelé, cuéntanoslo en la visita y lo valoramos juntos antes de tocar nada. Puedes ver cómo trabajamos en nuestro servicio para quitar el gotelé y alisar paredes, y si quieres una idea de costes, tienes la guía de cuánto cuesta quitar el gotelé. Cuando quieras, pídenos un presupuesto sin compromiso.
Artículo revisado en octubre de 2026. La información es general y no sustituye el criterio de un técnico en prevención o de un laboratorio ante un caso concreto.
